19 de agosto de 2010

Brasilia vista por unos ciudadanos de Sevilla. Reflexiones sobre la 34ª Reunión del Comité del Patrimonio Mundial de UNESCO

COMUNICADO DE PRENSA
Sevilla, 4 de agosto de 2010

1. Dudamos mucho la afirmación de que la UNESCO haya dado el visto bueno al proyecto de la Torre Cajasol, tal como, de forma precipitada y tendenciosa, se ha afirmado estos últimos días por parte del Ayuntamiento de Sevilla y de la Presidencia de Cajasol.
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La redacción exacta de la resolución del Comité del Patrimonio Mundial de Brasilia no la conocemos aún, tardará bastante en emitirse oficialmente tras la aprobación de sus actas. El hecho de que UNESCO no haya decidido en esta ocasión incluir a Sevilla en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro (acordó incluir 4 bienes declarados en Georgia, Uganda, Madagascar y Estados Unidos) y pida un nuevo informe para valorar su afección sobre el paisaje histórico de Sevilla, no significa, en absoluto, que su valoración sobre el proyecto sea positiva. Recordemos que se trata de un proyecto que cuenta con informes negativos de ICOMOS, el principal órgano técnico asesor de la UNESCO y al que, además, el propio informe encargado por el Ministerio de Cultura reconocía una afección negativa sobre el Conjunto Histórico de Sevilla y su paisaje, añadiendo que hoy en día no sería autorizable. Y esto será lo que valore UNESCO en su próxima 35ª reunión de Bahrein, del 19 al 29 de junio de 2011.

Nuestra conclusión, desde la información que manejamos en este momento, es que UNESCO ha aplazado su decisión para tomarla dentro de un año. Sabemos que los 21 miembros que forman el Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO están designados por sus gobiernos y, por tanto, están sometidos a presiones políticas de otros gobiernos, en este caso del español. Es lo único que puede explicar que el Comité mire para otro lugar, no sólo en el caso del rascacielos que literalmente proyecta su sombra sobre el Conjunto Histórico de Sevilla y sobre el maltrecho territorio metropolitano, sino también en otros casos sangrantes como los del puerto de Ibiza o el túnel del Ave que casi roza los cimientos de la Sagrada Familia de Barcelona; seguro que también en otros muchos casos de patrimonio amenazado de todo el Mundo que, objetivamente, lo reconozca o no este Comité, están amenazados por un falso desarrollo especulativo. Pero no nos adelantemos, esperemos a conocer las actas oficiales.

En contraste, nuestra Delegada Mpal. de Cultura, utilizando la estrategia de "miente que algo queda", del más puro estilo de Goebbels, filtra unas "pretendidas" conclusiones que ella misma se ha inventado. Algunos medios de comunicación utilizan esta torcida información para declarar en titulares "La UNESCO aprueba la Torre Cajasol", aunque al final del escrito se plantee que se va a pedir un informe para determinar el impacto de la torre en el paisaje histórico de Sevilla y que se tendrá que justificar su altura injustificable. Cuando la UNESCO saque a la prensa su Decisión, sea la que sea, ya estará en la cabeza de todas las personas crédulas que "LA UNESCO HA APROBADO LA TORRE".

2.Nos sorprende enormemente que el Ayuntamiento de Sevilla, a la vez que avala el proyecto de la Torre Cajasol, con los apoyos del Ministerio y la Consejería de Cultura, se atreva a proponer a UNESCO una ampliación de la declaración actual de Patrimonio Mundial para incluir los espacios históricos ligados al Puerto de Indias, con La Torre del Oro y Las Atarazanas, entre otras piezas fundamentales. Todos sabemos bien que, en caso de construirse la Torre Cajasol, pasaría a dominar el paisaje del la lámina histórica del Río Guadalquivir. Es evidente que el Ayuntamiento, es consciente de esta grave afección, por tanto, no encontramos una explicación lógica a esta enorme contradicción. Por favor, seamos honestos, Sevilla tiene que decidir ahora: o admite la el rascacielos o propone la aplicación del ámbito declarado, ambas cosas son incompatibles.

3.Resulta doloroso escuchar, otra vez, los enclenques y manidos argumentos de la creación de empleo para justificar La Torre. Ahora son 4.000, no sabemos si nos hablan de jornadas de trabajo, empleos mensuales, anuales o durante todos los años que duraría la construcción. En todo caso, en mitad de la enorme crisis que padecemos, consecuencia de la explosión de la gran burbuja inmobiliaria española, cuando nos dicen que el nuevo modelo de desarrollo sostenible propuesto se debe basar en las energías renovables, la rehabilitación y las nuevas tecnologías de la información, decepciona que nuestros responsables políticos aún propongan salir de la crisis a base de ladrillos, o mejor dicho, en este caso, a base de acero y vidrio que, por cierto, no se fabrican ya en Sevilla. La mayoría de los materiales que utilizaría la Torre se fabrican muy lejos de aquí y la mano de obra especializada, tampoco se nutrirá de nuestras Listas del Paro, esto es evidente.

Todos sabemos que con 350 millones de euros hay muchas formas de generar más empleos y actividades económicas más sostenibles que edificar un rascacielos caduco y económicamente inviable. También sabemos todos, incluso los políticos que aún defienden la Torre, que este rascacielos encaja muy mal en el papel económico y social que se espera de una caja de ahorros en la nueva coyuntura que dibuja la Ley de Cajas y ante la perspectiva de la fusión de las dos grandes cajas andaluzas.

4.En estas últimas semanas, lamentablemente, hemos escuchado a alguna ministra, a consejeros y delegadas/os municipales esforzarse en justificar la Torre Cajasol como el hito que permitirá entrar a Sevilla en la “modernidad”, enfrentando el progreso frente a la tradición, y por ello consideran normal que despierte el recelo de los conservadores o conservacionistas más rancios, “igual que le paso a Aníbal González”, al que, por cierto, hasta ahora nadie había considerado un arquitecto de vanguardia.

También se justificaron por la "modernidad" el derribo de los palacios para construir el Corte Inglés y Galerías Preciados. Se intentó derribar, en aras de la "modernidad" el Puente de Triana, el Mercado del Barranco y el cegado del Puerto de Indias para dedicarlo a aparcamiento de vehículos, proyectos que afortunadamente no prosperaron. Se justificó, para hacer de Sevilla una ciudad "moderna" desde los proyecto inmobiliarios más especulativos, como la Torre de los Remedios, hasta el derribo de más del treinta por ciento de su patrimonio histórico inmobiliario, incluyendo Monumentos Nacionales declarados como la Casa Profesa de los Jesuitas en la calle Laraña y parte de las Atarazanas para construir una horrorosa Delegación de Hacienda. La "modernidad" lo justifica todo, y su perversa manipulación enlaza el franquismo más rancio con la "democracia" más cutre y casposa que une a políticos locales, cajas de ahorros y medios de comunicación, en el más puro estilo de la mafia siciliana.

El Empire State de Nueva York se hizo hace 80 años, justo cuando proyectaba Aníbal González sus edificios eclécticos de ladrillo, y con sus 445 metros de altura tenía ya entonces 2’5 veces la altura de nuestra “moderna” y “vanguardista” torreta Cajasol; en su día fue considerado un símbolo de progreso y del poder del modelo capitalista norteamericano. Hoy basta con viajar un poco para ver que las capitales del Tercer Mundo, donde reina el capitalismo más salvaje, las mayores desigualdades sociales y una absoluta falta de democracia, están llenas de rascacielos como el de Cajasol y otros muchos más altos y gordos que este; nadie medianamente digno e inteligente puede asociarlos ya a la modernidad y ni al progreso de sus sociedades.

Hoy la arquitectura más reconocida se mueve en otras claves. Incluso los grandes arquitectos oficiales del sistema proyectan edificios que se esfuerzan en expresar los nuevos valores de la sostenibilidad y escala humana con los que intenta justificarse al sistema. El edificio de Palmas Altas de Richard Roger, la nueva sede de la multinacional sevillana Abengoa, es un ejemplo cercano de arquitectura que podríamos calificar de vanguardia y reconocido con diversos premios internacionales, que contrasta claramente con el modelo caduco del rascacielos Cajasol. Pueden acercarse a conocerlo para reflexionar después sobre las muchas alternativas razonables que hay al proyecto de la Torre.

5.Lo hemos dicho muchas veces y lo volvemos a repetir, Sevilla no necesita un rascacielos, lo que necesita es políticos honestos, empresas responsables y más democracia.

Necesitamos políticos que actúen de frente, que no vayan casi de tapadillo a las reuniones internacionales para hacer pasillos y trampas, y hasta posibles favores. Necesitamos políticos que trabajen por la igualdad y la justicia y dejen de hacer política para favorecer a las clases dominantes y al ladrillo.
Hay muchas razones, no sólo patrimoniales, sino también urbanísticas, ambientales y de movilidad, económicas y financieras, de seguridad del edificio y del tráfico aéreo, de legalidad y éticas que justifican que no se haga la Torre Cajasol, lo hemos expuesto sobradamente frente a nuestras administraciones públicas, ante los medios de comunicación, en la calle a los ciudadanos y también ante los tribunales, por eso no lo vamos a repetir aquí.

Después de Brasilia estamos aún más seguros de que esta Torre Cajasol no se debe construir y de que, en efecto, no se va a construir. El tiempo, más pronto que tarde, nos dará la razón.


FIRMAN:

- Plataforma ciudadana Túmbala contra la Torre Cajasol:

Arquitectura y Compromiso Social, Ecologistas en Acción, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía (ADEPA) y la Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio Histórico "Ben Baso", Asociación Demetrio de los Ríos para la Defensa de Patrimonio, Foro Social de Sevilla, Universidad y Compromiso Social, Asociación Histórica Retiro Obrero, Asociación Andaluza de Antropología, Plataforma Ciudadana por los Parques y Jardines de Sevilla, Confederación de Asociaciones Independientes de Sevilla, Amigos de los jardines de la Oliva, Casa de la Paz, Asociación Casa Pumarejo, Plataforma por la Casa de Pumarejo, Comité Pro Parque Educativo Miraflores, Baetica Nostra, Asociación para la Defensa del Territorio del Aljarafe (ADTA)

- Manifiesto en contra de la construcción de la Torre Cajasol.

Torre Cajasol ¿Qué es lo que celebran?

JOSÉ GARCÍA-TAPIAL Y LEÓN, arquitecto.

Ha llamado poderosamente la atención la entusiasta y extensa nota de prensa que nuestro Ayuntamiento se ha apresurado a difundir durante la celebración de la 34 Reunión de la Comisión de Patrimonio Mundial de la Unesco, celebrada en Brasilia los primeros días de agosto. Tan amplia y triunfalista era la defensa del rascacielos que podría pensarse, al relacionarla además con otras actuaciones municipales, que el Ayuntamiento fuera su principal promotor e impulsor, lo que tal vez se ajuste bastante a la realidad. Detengámonos un poco en los posibles motivos de tan festiva celebración municipal.
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El primer motivo podría ser por el alivio que le ha producido a sus promotores que la Unesco no nos haya incluido aún en la temida lista de Patrimonio en Peligro. Quien temiera que esta decisión se produjera ya, y tras un solo informe un tanto ambiguo, demuestra conocer poco la mecánica de funcionamiento de los comités de la Unesco. Ésta, como organismo dependiente de las Naciones Unidas, actúa de modo muy diplomático y respetuoso con las decisiones de los estados miembros. Antes de adoptar una decisión drástica de ese tipo, suele recabar sucesivos informes sobre los diversos aspectos del problema, formulando numerosos llamamientos y advertencias al estado miembro y sólo cuando éstos hayan sido desatendidos y, sobre todo, tras haberse materializado la supuesta agresión, se adoptaría una resolución negativa. Todo indica que nos encontraríamos en el inicio del proceso. Tal fue el procedimiento seguido en el caso de Dresde, que tardó cuatro años en resolverse para ser, finalmente, descalificada.

En este sentido no debe resultar tranquilizador para los promotores, sino todo lo contrario, la petición de un nuevo informe sobre un entorno más amplio que el actualmente considerado, pues demuestra que el expediente sigue vivo y a la espera de reunir nuevos argumentos para una decisión más fundamentada. Además cuanto mayor sea el ámbito considerado y más se acerque éste a la lámina de agua, más evidente será el impacto negativo de la torre. Esperemos que para la comisión de expertos que lo elabore no se designe por parte del Ayuntamiento a un técnico vinculado desde sus inicios a la promotora de Puerto Triana, como sucedió en la anterior comisión.

Tampoco el que se reconozca el Valor Universal Excepcional (VUE) del conjunto formado por Catedral, Alcázar y Archivo de Indias debe alegrarles, pues a mayor catalogación, mayor celo y rigor en su protección. Lo mismo puede decirse de la solicitada ampliación del espacio declarado Patrimonio de la Humanidad incluyendo, entre otros, el Puerto de Indias, uno de los lugares donde más brutalmente se percibe el desmesurado impacto del rascacielos. En cuanto a la exigida delimitación de una denominada “Zona de Amortiguamiento” para mejor proteger los Bienes declarados, en sustitución de los raquíticos 50 metros de la normativa actual poco les va a favorecer porque ¿alguien duda que, cuando se definan las zonas de protección del Monasterio de Santa María de las Cuevas, de la lámina de agua o del barrio de Triana, la parcela de la Torre no va a estar afectada por alguna de ellas o, más posiblemente, por la tres? Tal parece que la Unesco quiere mejor fundamentar y cargarse de argumentos para luego decidir y no precisamente en el sentido que desearían sus promotores.

Por otra parte echamos en falta en la nota municipal dos circunstancias acaecidas en Brasilia y no reflejadas en la misma: Que el Comité lamentó que el Estado Miembro no hubiera detenido los trabajos de construcción de la torre, y que los representantes del Gobierno Central no se mostraron especialmente entusiastas con la postura de nuestros munícipes.

¿Qué celebra entonces el Ayuntamiento? La Unesco no ha aprobado nada: al contrario lamenta que no se haya parado la obra y pide más información y más protección. Tal vez la alegría se deba a que, una vez cumplido este primer trámite, la próxima reunión del Comité no sea hasta Junio de 2011, y que sea una nueva Corporación la que tenga que administrar otra herencia envenenada.

29 de julio de 2010

España toda a examen en Brasilia

COMUNICADO DE PRENSA
Sevilla, 29 de julio de 2010

La UNESCO evalúa las muchas amenazas que el patrimonio mundial sufre en nuestro país

Entidades ciudadanas de todo el Estado se coordinan para denunciar e intentar evitar el expolio de esos importantísimos bienes culturales

El pasado domingo comenzó en Brasilia la 34ª reunión del Comité de Patrimonio Mundial (UNESCO). Y allí España destaca como el país que más conflictos protagoniza en relación con los bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, que se evalúan dicha reunión. Este hecho, más allá del resultado final de ese examen, ya es de por sí preocupante, por cuanto tal volumen de problemas demuestra que el Estado español no es ejemplo para la conservación y gestión adecuada del patrimonio.
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Se ha dicho que el problema de fondo es el modelo de crecimiento español, basado fundamentalmente (por lo menos hasta la crisis de 2008) en el sector inmobiliario y en la especulación territorial y urbanística. Esto ha conllevado, entre otras afecciones, la perdida de una gran parte de nuestros paisajes. Un tipo de bien que la Convención Europea del Paisaje define como “un componente esencial del entorno en el que viven las poblaciones, expresión de la diversidad de su común patrimonio cultural, ecológico, social y económico y, a la vez, fundamento de su identidad”. El paisaje, pues, no es un lujo para el disfrute de privilegiados sino un elemento fundamental para el bienestar individual y colectivo. Se trata de un recurso no renovable, frágil y sometido a cambios muy drásticos. La participación en la planificación y gestión del paisaje es un derecho y una responsabilidad de todos, no solamente de las autoridades. España ha ratificado el Convenio Europeo del Paisaje (26 de noviembre de 2007) y su entrada en vigor el 1 de marzo de 2008 supone asumir compromisos y cumplir objetivos en materia paisajística. Ni el Estado ni las comunidades autónomas han hecho nada hasta la fecha para proteger, gestionar y ordenar el paisaje, como determina el citado Convenio Europeo del Paisaje.

Se ha argumentado que España tiene una singularidad administrativa (la responsabilidad ante UNESCO es del Estado, pero las competencias en materia de patrimonio han sido transferidas a las Comunidades Autónomas) que entorpece la delimitación de responsabilidades sobre la gestión de los bienes Patrimonio Mundial; y se ha apuntado, también, que un crecimiento socio-económico rápido ha generado un gusto por las obras grandilocuentes, fuera de escala y de lugar y símbolos de una falsa modernidad. Todo ello con una grave afección sobre el patrimonio ( y no sólo sobre el Patrimonio Mundial).

Entrando en algunos de los casos objeto de polémica relacionados con la reunión de Brasilia hay que señalar:

- El caso de Sevilla, con la construcción ya iniciada de la Torre Cajasol, un rascacielos de 178 metros junto a su conjunto histórico y con graves repercusiones sobre el paisaje histórico de la ciudad, es ejemplo de proyecto megalómano, pretencioso y prepotente que se impone a los valores patrimoniales a pesar de que afecten gravemente a los bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial y al paisaje de toda la ciudad y sus alrededores. Por lo que llaman la atención las recientes declaraciones de la Ministra de Cultura, afirmando que defenderá esta torre ante la UNESCO.

- La ampliación del puerto de Ibiza, sin una argumentación clara respecto a la necesidad de esta obra, está a punto de alterar uno de los ámbitos menos transformados desde los que apreciar el casco histórico de esta ciudad patrimonio mundial y que pone en grave peligro la consideración del elemento natural del bien catalogado, la pradera de posidonia más grande del mundo.

- En Barcelona, y a pesar de que se han planteado otras alternativas, el trazado del ferrocarril de alta velocidad pasaría al mismo lado de la cimentación del templo de la Sagrada Familia, poniendo en peligro esta obra universal y singular.

- La Ciudad Vieja de Salamanca, con hasta nueve apariciones en los últimos nueve años en las decisiones del Comité de Patrimonio Mundial, por diversos asuntos: pretensión por construir un aparcamiento subterráneo en la plaza de los Bandos, o un edificio sobre un huerto conventual en un entorno de siete bienes de interés; supresión del Plan Especial de Protección; no haber ampliado la zona protegida, haber realizado múltiples modificaciones puntuales al planeamiento... Es el claro ejemplo de cómo las autoridades españolas desatienden las contundentes decisiones del Comité, las recomendaciones de los informes de las misiones de expertos y las cartas y documentos internacionales que guían en la conservación del patrimonio.

- En Ávila, tras el mega-edificio construido en la plaza de Santa Teresa, se ha antepuesto al lienzo de la muralla un Palacio de Congresos, junto al que ahora se pretende construir un aparcamiento a los pies de la muralla; y todo ello sin un planeamiento urbanístico de protección claro y actualizado.

- Doñana, es también objeto de discusión en el Comité de Brasilia, pues se trata de un bien inscrito en la categoría de patrimonio natural que lleva muchos años soportando presiones muy potentes por parte de la industria, de la minería y del desarrollo turístico. El tráfico de petroleros y la ampliación de las instalaciones del refinado de petróleo en Huelva, junto a la construcción de un oleoducto que alcanzará Huelva desde Extremadura atravesando Sierra Morena, suponen el incremento de las tensiones sobre este espacio frágil y singular.


Otros casos no son objeto de discusión en el Comité de Brasilia, pero preocupan profundamente a los expertos en patrimonio. Así:

- Las amenazas que se ciernen sobre el Camino de Santiago evidencian un mal entendimiento territorial y paisajístico de este bien: autovías como la de Santiago-Lugo, que no respeta convenientemente el Camino Francés; la utilización de las viejas corredoiras del Camino Portugués como vías auxiliares para los obras del AVE (ayuntamiento de Barro); polígonos industriales, como es el de O Pino; alteraciones del trazado histórico del Camino; la construcción de un teleférico en el propio Santiago que partiría de la puerta del centro histórico por donde entra el camino; hasta la banalización con equipamientos como barbacoas al pie del Camino.

- En Segovia, la legislación urbanística no protege adecuadamente el patrimonio histórico de la ciudad y lo deja al albur de la especulación. La planificación se ve modificada en función de distintos intereses, sobre todo económicos, por el mecanismo de las modificaciones puntuales. Algunas de éstas ya han sido declaradas ilegales por los tribunales de justicia. El Ayuntamiento pretende además construir un nuevo aparcamiento subterráneo en el paseo de Isabel II, junto a la muralla de la ciudad, lo que debe someterse al conocimiento del Comité del Patrimonio Mundial.

- En León, al paso del Camino de Santiago, se produce la destrucción sistemática del caserío tradicional de la ciudad antigua y la pretendida instalación de “moscas esculturales”, firmadas por Eduardo Arroyo, sobre diversos bienes monumentales como la Puerta del Castillo, a pesar de la tajante prohibición legislativa.



Las asociaciones abajo firmantes, procedentes de los cuatro puntos cardinales del país, unen sus voces para recordarles a las distintas administraciones, con el gobierno central a la cabeza, que estar en la Lista del Patrimonio Mundial es una responsabilidad; es convertirse en un referente sobre cómo debe tutelarse y gestionarse el Patrimonio Mundial, y no en un mero reclamo turístico, tal y como es entendido por muchas autoridades españolas (sobre todo municipales y autonómicas). Queremos llamar la atención sobre el hecho de que el Estado Español no puede soslayar su responsabilidad ante UNESCO y la comunidad internacional. Aunque no se tengan las competencias directas, se tiene la responsabilidad última, pues el Estado es el máximo garante de la conservación de todo el patrimonio cultural y natural de España, por encima de las comunidades autónomas y ayuntamientos. Éstos se visten con la insignia del Patrimonio Mundial sin respetar, y a veces sin conocer siquiera los documentos y cartas que guían en la conservación de ese patrimonio.



Por último, también deseamos recordarle al Estado que debe informar sobre cualquier proyecto de ejecución o cambio legal de cierta envergadura al Centro de Patrimonio Mundial, tal y como señala el párrafo 172 de la Directrices para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial Cultural y Natural. De haberse cumplimentado este trámite, estamos seguros de que muchos de los problemas que se discuten en Brasilia no habrían existido nunca. Y el trabajo ciudadano se podría estar dedicando a otros menesteres.

FIRMAN:

- Asociación Galega de Amigos del Camino de Santiago. AGACS

- Asociación “Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio” de Salamanca

- Asociación “Amigos del Patrimonio” de Segovia

- Asociación “Decumanum” de León

- Federación de Asociaciones por el Patrimonio de Castilla y León

- Grup d’Estudis de la Natura, GEN-GOB. Ibiza

- Institut d'Estudis Eivissencs

- Juan Pacheco Tirado, patrimonialista de Ibiza

- SOS Monuments. Barcelona, Red Iberoamericana para la Defensa del Patrimonio Cultural

- y la Plataforma Ciudadana Contra la Torre Cajasol ¡TÚMBALA!:

Arquitectura y Compromiso Social, Ecologistas en Acción, Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico-Artístico de Andalucía, Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio Histórico "Ben Baso", Asociación Demetrio de los Ríos para la Defensa de Patrimonio, Foro Social de Sevilla, Universidad y Compromiso Social, Asociación Histórica Retiro Obrero, Asociación Andaluza de Antropología, Plataforma Ciudadana por los Parques y Jardines de Sevilla, Coordinadora de Asociaciones Independientes de Sevilla, Amigos de los jardines de la Oliva, Casa de la Paz, Asociación Casa del Pumarejo, Plataforma por la Casa de Pumarejo, Centro Vecinal Pumarejo, Comité Pro Parque Educativo Miraflores, Baetica Nostra, Asociación para la Defensa del Territorio del Aljarafe.

ciudadaniacontralatorrecajasol@gmail.com

http://ciudadaniacontralatorrepelli.blogspot.com/

22 de julio de 2010

Sevilla no necesita un rascacielos

CARMEN NAVARRO MEZQUITA, integrante de la Plataforma ¡Túmbala!

Erase una vez una bella ciudad, Isbiliya, cuyo sultán hacía cumplir con celo las estrictas normas urbanas y de convivencia a sus habitantes: para lograr este fin, la comunidad se había reunido tiempo ha y había decidido de común acuerdo sobre las leyes que habrían de regir los usos, la construcción y la ubicación de los distintos gremios de la ciudad. Los escribas pergreñaron un gran libro de normas y los cartógrafos dibujaron numerosos mapas para que lo escrito en el libro pudiera interpretarse con mayor comodidad.

Pero hete aquí que un mercader, llevado por la codicia, propuso al sultán la construcción de una torre que no cumplía los preceptos del gran libro. El sultán, que era muy vanidoso, aceptó de buen grado la propuesta del mercader, aduciendo que dicha torre traería prosperidad a Isbiliya (lo que no ocurriría finalmente), cosa más importante, según su opinión, que cumplir las leyes del gran libro. Al extenderse la noticia por toda la ciudad, algunos ciudadanos, muy disgustados por el proceder del sultán, acordaron reunirse y protestar públicamente.

Si alguien piensa que esta historia es un bonito cuento de las Mil y Una Noches, se equivoca.
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Pero prosigamos con nuestro relato ....

Aquel grupo de habitantes disgustados de Isbiliya, que ahora se llama Sevilla, acordó reunirse y de su malestar activo surgió en febrero de 2009 la Plataforma Ciudadana contra la Torre Cajasol ¡Túmbala!, con el objetivo de impedir la construcción de la gran torre.

La gran torre, diseñada por el arquitecto César Pelli e impulsada por la Caja de Ahorros Cajasol, constituye un proyecto costosísimo (se estima en más de 300 millones de euros), de dudosa utilidad (más oficinas en una ciudad donde ya sobran), polémico (arquitectura obsoleta –verticalidad-, oscurantismo en la redacción del proyecto), con grandes impactos de todo tipo (daños irreversibles al patrimonio y al paisaje urbanos, aumento del caos de tráfico, derroche energético, violación de servidumbres aeronáuticas, etc (véase el artículo publicado en la sección digital de Diagonal) y futuras consecuencias negativas para la ciudad. La primera de ellas está en el umbral de su aparición: la ubicación de la torre, a pocos metros del límite histórico de la ciudad, y su enorme altura supondrá una enorme presión visual a los tres monumentos Patrimonio de la Humanidad incluidos en 1987 dentro de la lista de la UNESCO. Debido a ello en la próxima reunión del comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, a celebrar a finales del presente mes de julio en Brasilia, Sevilla puede ser incluida en la lista de patrimonio mundial en peligro, al igual que sucedió en 2009 con la ciudad alemana de Dresde, incluida en la lista negra por la construcción de un puente sobre el río Elba.

Lo más preocupante no es el hecho en sí, ya que el proyecto de la Torre Cajasol (bautizada por el ingenio popular como Torre Cojosal o Torre Cacasol) no constituye un hecho aislado, ni de carácter exclusivamente patrimonial y paisajístico. Con la torre se sigue escribiendo un nuevo capítulo de una historia de agravios a la ciudad de Sevilla en los últimos diez años, ejemplos de un proceder político poco transparente, con escasa vocación participativa y de sentido público. Los más significativos, entre otros, han sido el proyecto de construcción del aparcamiento de la Alameda de Hércules (no llevado a cabo), el proyecto Metropol-Parasol (conocido como “Las Setas de la Encarnación”), el estadio olímpico, la biblioteca del Prado de San Sebastián (paralizada temporalmente por sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía), la Casa-Palacio de la Plaza del Pumarejo (10 años de lucha vecinal), etc. Algunos se han constituido como auténticos mega-proyectos, surgidos de los delirios de grandeza de políticos que querían poner a Sevilla en el mapa mundial, como el estadio olímpico, levantado para unas olimpiadas que nunca tuvieron lugar (actualmente infrautilizado) y en los últimos años el proyecto Metropol-Parasol, verdadera pesadilla y agujero negro para las mermadas arcas municipales, cuyo final todavía no se atisba en el horizonte.

Nuestro relato continúa: frente a tanto agravio la ciudadanía de Isbiliya, de flaca memoria histórica, permanecía impávida e inactiva, pronta a dejarse engañar por otra vana promesa de desarrollo y puestos de trabajo efímeros.

Si además contamos con el marco de una crisis económica como la que estamos sufriendo, todo lo pasado debería de conducir al ayuntamiento (liderado por una coalición PSOE-Izquierda Unida) y a la ciudadanía en general a una reflexión profunda en torno a lo que significan las políticas de servicio público a la ciudad y la consecuente y coherente puesta en marcha de proyectos menos extravagantes (pensados exclusivamente “para mayor gloria de”) y al rechazo de proyectos-quimera como es el de la torre Cajasol. Sin embargo, y contra toda lógica el gobierno de izquierdas de la ciudad apoya firmemente el proyecto, adornándolo con un discurso fácil y engañoso (puestos de trabajo -mientras dure la obra, claro-, futuro desarrollo para la cuidad -sin explicar en qué consiste-, falsa modernidad vertical -concepto interpretable donde los haya-, bla, bla, bla), todo ello consentido además por la Administración autonómica de la Junta de Andalucía.

Pero volvamos al grupo de habitantes disgustados de Isbiliya y su plataforma ¡Túmbala!.

La plataforma, constituida por más de 20 asociaciones, está logrando activar un pequeño pero eficaz movimiento en contra, que cuenta con participación diversa de expertos, de activistas ciudadanos curtidos en muchas lides, jóvenes concienciados, veteranos sevillanos nunca alineados con las directrices del poder, algunos ciudadanos de ideología más conservadora e igualmente indignados con el proceder de Cajasol y el Ayuntamiento, etc. Esto constituye, sin duda, la fuerza de la movilización ciudadana, lo que ha permitido desde el último año y medio actuar desde varios frentes: legal (denuncias), a pié de calle (mesas informativas, concentraciones, actos simbólicos, flash-mobs), ruedas de prensa, entrevistas con responsables, artículos de opinión, etc. Existe numeroso material publicado en la web, por lo que se comentarán de pasada los hechos más significativos.

El frente legal abarca una serie de denuncias realizadas a principios de año con ocasión de la presentación del Libro Negro de la Torre Pelli, obra magna de más de 100 páginas que analiza diversos aspectos del proyecto de Torre (viola más de 50 artículos del Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla): la propia consulta de los documentos oficiales constituyó una proeza en sí, ya que hubo que acudir a la Justicia para acceder a la documentación oficial de Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla. También se han realizado otras denuncias, una de ellas, cursada ante el Ministerio de Cultura, se basa en la figura del expolio, de forma similar a la denuncia presentada por la plataforma cívica Salvem El Cabanyal, en Valencia. Esta plataforma cuenta con el apoyo activo de los concejales del PSOE frente a un ayuntamiento gobernado por el PP: nos podemos preguntar por qué en Sevilla no pasa lo mismo.

El frente de “la calle” ha abordado diversas acciones durante el último año y medio, como las que tuvieron lugar antes y durante la reunión en Sevilla del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, en junio de 2009. Durante dicha reunión se adoptó la decisión 33 COM 7.B123 por el que la UNESCO urgió a España al cese de cualquier trabajo de construcción del proyecto hasta que la valoración total del impacto fuera completada y revisada por ICOMOS (organismo que asesora a la UNESCO en cuestiones relativas al patrimonio).

Se han mantenido además numerosas entrevistas, contactos y ruedas de prensa. Una de las últimas entrevistas tuvo lugar en mayo de 2010 con responsables del Ministerio de Cultura, seguida de una rueda de prensa en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se ha participado también en jornadas y en debates en torno al modelo de ciudad que queremos realmente, cómo concebimos la modernidad y qué entendemos por sostenibilidad.

De cara a la próxima reunión del comité de patrimonio mundial de la UNESCO, a celebrar en Brasilia está prevista una serie de acciones para seguir sensibilizando a la opinión pública. En este tiempo de prolegómenos y con la amenaza en ciernes, los medios de comunicación se han hecho mayor eco del asunto, lo que ha dado más visibilidad mediática al movimiento ciudadano. Al hilo de la polémica resulta sin embargo significativa frase de la Ministra de Igualdad, con ocasión de una entrevista de un conocido periodista de informativos: habiéndole comentado previamente el tema de la Torre y ante la petición de un titular, la ministra respondió con un suscinto “Patrimonio versus desarrollo”. Huelgan los comentarios.

Pero lo más preocupante es el total desprecio de las autoridades locales a las advertencias de la UNESCO: los trabajos de la obra han persistido durante este último año y continúan avanzando, incluso cuando se ha producido una nueva visita de ICOMOS a Sevilla, y estando amenaza de la inclusión más próxima cada día. Sirva como precedente y aviso a navegantes que Sevilla ya ha sido incluida en otoño de 2009 dentro de la lista de sitios en peligro de la organización internacional World Monuments Fund, con sede en Nueva York, y cuyo respresentante en España también visitó la ciudad y las obras el pasado mes de junio.

El último capítulo de la historia de Isbiliya y el sultán está próximo a escribirse. Esperemos que, pese a todo, el cuento termine con un buen final y una instructiva moraleja.


Nota: una versión de este artículo ha sido publicado en el períódico Diagonal

7 de julio de 2010

Nueva campaña de recogida de firmas previa a la reunión de Brasilia

De nuevo ¡Túmbala! sale a la calle para convencer a la ciudadanía de que firme contra la Torre Cajasol. Lo hemos hecho el pasado martes 6 de julio y volveremos a convocarnos los martes 13 y 20 de julio, a las 19:30, en la Plaza Nueva.

También alertaremos que Sevilla se la juega en Brasilia, donde se reune el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, del 25 julio al 3 de agosto para decidir, entre otras cosas, si incluye a Sevilla en la “lista negra” del Patrimonio Mundial en Peligro.