26 de noviembre de 2008

La Torre Pelli podría sacar a Sevilla de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco

Un informe de Icomos aconseja suspender la licencia de construcción del rascacielos por el "impacto irreversible" que tendrá en la ciudad

ADN.ES. A falta de que la Unesco se pronuncie a favor o en contra del proyecto Pelli, su construcción podría conllevar a que la ciudad -cuya Catedral, Alcázar y Achivo de Indias fueron nombrados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987- a perder su denominación ante la continuidad del proyecto.

Sevilla podría seguir los pasos de Colonia, a la que el organismo de la ONU incluyó en 2004 en la lista de Patrimonio Mundial en Peligo ante la insistencia de las autoridades alemanas en construir en el barrio de Deutz un ambicioso proyecto urbanístico con cuatro rascacielos.

El Comité Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios -Icomos- recomienda en un informe incluir a Sevilla en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro hasta que no se retire la propuesta de construcción de la Torre Cajasol, un proyecto del arquitecto argentino César Pelli. En el informe, se insta también al Ayuntamiento a suspender la licencia de construcción del rascacielos, por el impacto "irreversible" que tendrá en la percepción" de la ciudad en relación a la Giralda y el Alcázar.

Icomos acusa a la administración autonómica de "pasividad" durante los meses de tramitación del proyecto, lo que expresa claramente su "inhibición". Y recomienda a la Junta que encargue, un estudio "urgente" por parte de especialistas independientes del impacto en el paisaje cultural de la construcción de la torre.

El Consejo considera que el nuevo modelo de "verticalización" de la ciudad "se convertirá en un contexto inadecuado para proteger y gestionar los bienes inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial.

Icomos explica la incidencia sobre el paisaje urbano de Sevilla, el rascacielos "acapararía" la atención visual, anulando los hitos históricos de la ciudad, ya que el arrabal histórico de Triana o el Monasterio de Santa María de las Cuevas se encuentran a pocos metros del proyecto, preocupando que la Giralda dejaría de ser el referente paisajístico de la ciudad.

18 de noviembre de 2008

Informe negativo de ICOMOS sobre la construcción de la Torre Pelli en Sevilla


El Comité Nacional Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios ICOMOS en su Informe sobre la Torre Pelli para Cajasol, considera que es un despropósito la construcción de este edificio de 178 metros junto al conjunto histórico de la ciudad y recomienda a la UNESCO que meta a Sevilla en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro.

El informe critica duramente el modelo urbano disparatado de los últimos años del Ayuntamiento de Sevilla, la complicidad de los partidos políticos y la pasividad de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, organismo responsable del patrimonio histórico.

COMUNICADO DEL COMITÉ ESPAÑOL DE ICOMOS ANTE EL PROYECTO DE CÉSAR PELLI EN SEVILLA

2 de agosto de 2008

El próximo, aún más alto. Por THIERRY PAQUOT

UNA NUEVA MODA PLANETARIA: CONSTRUIR EDIFICIOS CADA VEZ MÁS ELEVADOS


Al principio, cuando a finales del siglo XIX se construyeron los primeros rascacielos, esos edificios se convirtieron en el símbolo urbano por excelencia del capitalismo. El atentado contra las Torres Gemelas pareció darles un golpe fatal. Pero la moda ha vuelto y los proyectos más delirantes se multiplican: en Moscú van a construir un rascacielos de 448 m de altura, en Dubai uno de 800 m y en Japón uno de 4 kilómetros…

El rascacielo es un objeto arquitectónico nacido a finales del siglo XIX, producto de la combinación de una técnica constructiva (estructura metálica), la puesta a punto del ascensor y el teléfono, y sobre todo de la increíble fortuna de algunas empresas que se regalan un edificio emblemático, generando la envidia de todos. El primer edificio de gran altura (40 metros) fue construido en Nueva Cork en 1868, el segundo en Miniápolis y el tercero en Chicago en 1884, por Le Baron Jenney. La torre se convirtió en la expresión del capitalismo por excelencia.

Lo que implica que pronto resulte antigua: siempre es superada por una empresa más competitiva que marcará su supremacía construyendo la torre más alta.
Al “siempre más” insaciable de los capitanes de la industria o de las altas finanzas, corresponde el “siempre más alto” símbolo, a su entender, del poder: su torre, a la vez sede social, letrero, marca.

Hay algo infantil en esta competencia ascendente, excepto para un puñado de arquitectos convencidos de que “la torre” expresa el futuro…¡de un siglo pasado!.

A partir de ahora, el verdadero desafío consiste en inventar una forma arquitectónica que pueda responder a las constantes expectativas de ciudadanos en busca de un verdadero confort, respetuoso del medio ambiente, y acompañar las mutaciones urbanas en marcha. Los sin techo esperan señales de supervivencia, primer paso hacia una vivienda digna. Los que viven en condiciones precarias desean viviendas más confortables y adaptadas a las necesidades de sus familias o a su universo sensorial. La vivienda social, también, reclama nuevas normas y una inserción más urbana. En resumen, los desafíos son enormes y requieren experiencias audaces, tanto en el modo de financiación, el sistema de asignación, la arquitectura de dichos edificios y, por qué no, la implicación de los futuros inquilinos en su construcción.

Para la gran mayoría, la torre no es la respuesta a la vivienda: es costosa, los gastos representan un segundo alquiler – lo que explica que esté reservada a un hábitat de lujo-, no posee ningún espacio público, toda la vida se centra en el ascensor, la entrega a domicilio, el aislamiento de la ciudad “real”. Se trata, efectivamente, de un callejón sin salida en la altura, tal como la denomina Paul Virilio, en Ciudad pánico. El afuera comienza aquí (Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2007).

EL LOBBY INMOBILIARIO

En cuanto a las oficinas, poco se sabe del absentismo generado por el encierro en un universo destinado al aire acondicionado, pero abundan los testimonios sobre las anginas crónicas y otras patologías respiratorias. Los empleados de las empresas instaladas en el World Trade Center que, después del atentado del 11 de septiembre de 2001, se trasladaron a oficinas en pequeños edificios diseminados en medio de la naturaleza en Nueva Jersey, manifiestan su satisfacción, y pocas veces extrañan el ambiente de Maniatan (1).

Sin embargo, algunos arquitectos-estrella alentados por todo un lobby inmobiliario afirman sin prueba alguna que la torre resuelve el problema inmobiliario (lo que es cierto, en parte), incrementa la densidad (lo que no está demostrado), ahorra energía (los datos siguen siendo contradictorios) y participa del espíritu de la ciudad (lo que no siempre resulta evidente), etc.

En la Feria Internacional del Mercado Inmobiliario (la MIPIM, según sus siglas en francés), realizada en Cannes en 2007, los visitantes podían admirar las maquetas de los futuros rascacielos de Moscú (la “Torre de la Federación”, 448 metros, que estará concluida en 2010), Varsovia (“Zlota 44”, 54 pisos, 192 metros), Nueva York (la “Torre de la Libertad”, 541 metros; la del New York Times, 228 metros), Dubai (seguramente de alrededor de 800 metros), La Defense (“Granite” de Nexity por Christian Pistre, “Unibail” por Tom Mayne, de 300 metros, que estará concluida en 2012), Londres (Renzo Piano y la London Tower Bridge de 300 metros)… Un increíble frenesí constructor, a imagen de la arrogancia de las empresas. Ya en 1936, durante sus conferencias en Río, Le Corbusier reclamaba una torre de 2000 metros para París. Por el momento, sólo los japoneses trabajan en el proyecto de una torre de 4 kilómetros de alto o una pirámide de 2004 metros (llamada “TRY 2004”) que pueda albergar a 700 000 residentes permanentes y 800 000 empleados.

En 1930, el arquitecto Frank Lloyd Wrigh denunciaba el todo-torre: “Los rascacielos no tienen vida propia, ni vida para dar, porque no la reciben de la naturaleza de la construcción. (…) Completamente bárbaros, se construyen sin consideraciones particulares respecto del vecindario, ni entre ellos (…). La envoltura de los rascacielos no tiene moral, ni belleza, ni permanencia. Es un desafío comercial o un mero recurso. Los rascacielos sólo tienen como ideal más elevado el éxito comercial” (2). Por supuesto, no se anticipaba a la victoria del centro comercial (shopping mall) y del decorado que lo acompaña, al menos en algunas megalópolis.

Tal sucedáneo (ersatz) de ciudad se contenta con esta imagen, donde la torre se contenta con esta imagen, donde la torre desempeña el papel principal. Guy Debord, en la revista Potlatch, arremetía contra el “más policía que la media” (apuntaba a Le Corbusier) que deseaba “eliminar la calle” y encerrar a la población en torres, aun cuando para él se tratase de valorar los “juegos y los conocimientos que podemos esperar de una arquitectura realmente conmocionante” (Potlatch Nº5, 20 de julio de 1954). Desarrollará más tarde la psicogeografía, el urbanismo unitario y la deriva, criticando permanentemente la fría geometría de los grandes complejos habitacionales, esas torres y edificios insensibles al vagabundeo lúdico.

URBANISMO SELECTIVO

El urbanista chino Zhuo Jian (3), quien contabiliza 7000 edificios de gran altura en Shangai (una veintena supera los 200 metros), comprueba que el suelo se hunde varios centímetros cada año. Los expertos explican que una torre es energívora en su construcción (los aceros y los vidrios cada vez más sofisticados exigen un gran consumo de energía para su fabricación) y en su mantenimiento (aire acondicionado, iluminación de las áreas centrales de los pisos, ascensores, etc.), aunque se consideren otros procedimientos (la ingeniosa torre Hypergreen de Jacques Ferrier). Insisten en la vida útil limitada, unos veinte años, de este “producto” oneroso y poco adaptable a diversos usos. Creer que es fácil instalar allí una universidad, una biblioteca, viviendas lujosas, un hotel de 5 estrellas, con horarios y “clientes” es toda una apuesta.

¿Y en París? Front de Seine, Les Olympiades, el barrio Italia, Flandres y la torre Montparnasse (1973, 209 metros) no alientan demasiado a construir otras torres y condenan el urbanismo de ladrillo.
En 1977, el Consejo de París fijó en 37 metros la altura máxima de las construcciones. En 2003, una consulta realizada a los parisinos indicó que el 63% se opone a los edificios de gran altura.

Sin embargo, en junio de 2006, unos arquitectos localizaron diecisiete lugares que pueden albergar torres de 100 a 150 metros y edificios de viviendas de 50 metros (es decir, 17 pisos). En enero de 2007, la Municipalidad aprobó tres (Porte de La chapelle, Bercy-Poniatowski y Masséna-Bruneseau), a modo de prueba. Doce equipos diseñan torres que pueden alcanzar los 210 metros, sobre terrenos inhóspitos, con infraestructura pesada, ruidosa y contaminante. La mayoría de los proyectos protegen los espacios verdes y los lugares públicos, se articulan en los suburbios vecinos y requieren transporte comunes. Sin embargo, conservan una mono funcionalidad vertical, no tienen demasiado en cuenta el efecto biombo sobre la luz solar del barrio y la aceleración de los vientos, el tratamiento de los daños y el coste energético de estas construcciones. En cuanto a la estética, ¡el debate comienza!.

En consecuencia, es absurdo estar simplemente “a favor” o “en contra”: existen torres espléndidas, que realzan el paisaje de la ciudad y que contribuyen a embellecer; ¿quién puede permanecer insensible ante la belleza de algunas ciudades “de pie”, como Nueva York o Chicago? Sin embargo, es aberrante construir una torre solitaria sin preocuparse por el urbanismo, es decir, el transporte colectivo, la relación con el suelo, la calle, las relaciones a escala con las demás construcciones, el juego de proporciones entre las fachadas, las plazas, la vegetación.

Si en lugar de construir torres para un modo de vida apremiante, algunos diseñadores concentraran su inteligencia en concebir barrios ecológicos, no sólo según las normas actuales llamadas de alta calidad ambiental, a menudo básicas, sino también las de alta calidad existencial, cuidando de la gente, los lugares y las “cosas de la ciudad” (por ejemplo, la iluminación suave y tranquilizadora), entonces la urbanidad sería menos selectiva y la alteridad menos discriminatoria.

La torre no permite el encuentro. Por lo demás, ni la literatura ni el cine la convierten en un lugar mágico; por el contrario, ¡alimenta los escenarios de catástrofes!
Desconfiemos de las modas, por naturaleza pasajeras. Es mejor la diversidad de los paisajes urbanos, los rascacielos singulares, las formas contrastantes, los materiales y la multiplicidad de colores.

(1)Sophie Body-Gendrot, La société américaine après le 11 september, presses de Sciences-Po, París, 2002.
(2)“La tyrannie du gratte-ciel”, págs. 168-186, conferencias de 1930, L’avenir de l’architecture, Editions du Linteau, París, 2003.
(3)Urbanisme, Nº354, mayo / junio de 2007.

17 de julio de 2007

Torre Puerto Triana: primera piedra al despropósito urbano de Sevilla

El martes 17 de julio, con el acto público de colocación de la primera piedra, darán comienzo las obras de Puerto Triana y el rascacielos de cristal de 178 metros de altura del arquitecto Pelli, como un "renovado símbolo" de la nueva "Sevilla eterna". Será la sede de la caja de ahorros recien creada, Caja Sol, por si no quedaba claro quién manda en la ciudad.

La torre cuenta con el aplauso de todos los partidos políticos del ayuntamiento de Sevilla y también de la "sevillanía" y la prensa local, tan apegada a sus tradiciones que, con este rascacielos, las setas de la Encarnación y el tranvía, se decanta decididamente por la "modernidad".

Mientras, las fuerzas vivas de la intelectualidad del "régimen" vigente, otrora defensores del urbanismo, el patrimonio y el paisaje, callan por no justificar lo injustificable: la torre es un despropósito para único beneficio de las Caja de Ahorros que sufriremos y pagaremos todos los sevillanos.

Sólo grupos como Ecologistas en Acción, Ben Baso o la reciente plataforma creada contra la Torre Pelli harán comunicados y actos de rechazo hacia esta barbaridad y serán criticados por los "voceros oficiales de la ciudad" de retrogrados y enemigos del futuro. Esperemos que cunda el rechazo y que otras organizaciones se sumen a la protesta.

El tema de la Torre ha suscitado numerosos artículos y calurosos debates en Indymedia estrecho que a continuación enlazamos en el orden cronológico de aparición:

>> Torre Triana: Ahora una torre de 150m, monumento a las cajas y al neoliberalismo inmobiliario trasnochado

>> ¿Quién se beneficiará de la torre de 150 m de Puerto Triana? / Sevilla. 7 razones en contra de su construcción

>> Ecologistas en Acción y otras 29 asociaciones rechazan la torre de Puerto Triana

>> La torre y el estadio (más sobre Puerto Triana)

>> Torre Puerto Triana: El tráfico de un Sevilla-Betis cada día en la antigua Chapina!

>> Noticias de agosto sobre el rascacielos de Puerto Triana: El proyecto continúa y pasa de 150 a 225 m de altura!

>> Promoviendo el rascacielos de Puerta Triana: Jornadas sobre edificación en altura, en La Cartuja

>> Ida y vuelta Sevilla – San Petersburgo. La ciudad igualitaria y la Torre de Puerto Triana.

>> Torre Puerto Triana: El retablo sevillano de las maravillas

>> ¿Quién financia Puerto Triana? El beneficio de la cajas aumenta un 33% entre enero y septiembre debido a las hipotecas...

>> Rascacielos Puerto Triana (Sevilla): Miami, Malaisia o el traje de flamenca, presentaciones y elección entre lunes y martes próximos

>> Juan Navarro Baldeweg: Tratar de convertir en iconos nuevos edificios es una actitud antigua, provinciana y conservadora

>> Torre Puerto Triana: ¿Quién la tiene más grande?

>> sms: el blog del alcalde monteseirín, admite comentarios, por ejemplo de Puerto Triana, aunque aún no estoy seguro de que salgan publicados...

>> arquitectos, sátrapas y sus falos emblemáticos (más sobre Puerto Triana, Sevilla)

>> Comunicado/informe negativo del ICOMOS sobre la Torre de Puerto Triana

>> Reunión para organizar la Plataforma TORRE PELLI (Sevilla)

2 de julio de 2007

Rechazo a la erección del rascacielos

Comunicado de Ecologistas en Acción Ciudad de Sevilla.

Ecologistas en Acción reitera su total oposición a la torre de CajaSol que se pretende alzar en la isla de la Cartuja, y que ha iniciado su construcción. Su insostenibilidad, su gran impacto visual y sus graves afecciones sobre el tráfico son, entre otras, las razones de este rechazo, compartido con otras entidades sociales y especialistas.

Su mayor insostenibilidad ambiental deviene de la propia tipología en altura del edificio, que incrementa el gasto energético tanto en su construcción como en su funcionamiento. Más superficie expuesta, mayor uso de sistemas de elevación, menor superficie útil por metro cuadrado construido, etc., provocan un gran consumo añadido, que paga el medio ambiente.

Para Ecologistas en Acción tanto el modelo de ciudad dispersa desarrollado en el Aljarafe "mancha de aceite" como éste de desarrollo vertical y especialización funcional supone alejarnos del modelo sostenible de ciudad mediterránea compacta donde la vivienda y el trabajo comparten el espacio reduciendo al máximo los desplazamientos en vehículos.

Esta forma de construir y usar la ciudad se contradice con los mensajes oficiales sobre una puesta sobre modelos de desarrollo urbano sostenible como el anuncio de la creación de una oficina para el seguimiento del Cambio climático.

Además, este edificio producirá un evidente impacto paisajístico, que se dejará notar en toda el área metropolitana, pero que será sobre la ciudad donde se hará más abusivo. Por un lado, dada la fisonomía y el perfil de Sevilla, donde la construcción en altura ha estado históricamente muy contenida; pero, muy especialmente, por su inmediatez al casco histórico y al conjunto monumental de La Cartuja. Llama la atención el papel jugado por la Consejería de Cultura, que en 2001 criticó la torre de 80 metros que entonces se planteó y que hoy mira para otro lado ante ésta, de 180. Y ello mientras Ayuntamiento y Junta nos hablan de proteger el patrimonio.

Con todo, el perjuicio que más directamente sufrirá la ciudadanía será la incidencia del complejo Puerto Triana sobre el tráfico. Porque la torre, la gran superficie comercial y de ocio que se dispondrá a sus pies y las demás oficinas, con sus 4.000 plazas de aparcamiento, generarán un gran trasiego de vehículos (entre 19.000 y 25.000, según estudios de la propia Gerencia de Urbanismo), y concentrado en un espacio muy limitado. Y ello justo al lado de la entrada a la ciudad que presenta a diario uno de los mayores colapsos de tráfico de todo el área metropolitana. Un flujo que se unirá al generado por los 12.000 trabajadores y los muchos visitantes que acuden a diario a las empresas asentadas en Cartuja’93, que ya hoy producen grandes embotellamientos en los accesos a la isla. Además, en las inmediaciones del complejo, y en otras zonas del Parque Tecnológico, se alzarán dentro de no mucho un buen número de grandes edificios administrativos, según contempla el nuevo Plan General. Y ello cuando desde el gobierno municipal nos hablan de la movilidad sostenible.

Creemos que una actuación como ésta no debería haberse ni siquiera planteado. Pero, dada su tremenda incidencia sobre la ciudad actual, y futura, ¿no debería, cuando menos, ser producto de un amplio debate y consenso por parte de la ciudadanía? Y, puestos ya a debatir, tendríamos que hacerlo también sobre el papel que vienen jugando y que habrían de jugar unas entidades como las cajas de ahorro. Y sobre los discursos y cambios de postura de los partidos, o de sus élites, en cuanto éstas acceden al poder...

Ecologistas en Acción, así las cosas, estudiará iniciativas para evidenciar, denunciar y, si es posible, impedir el gran atentado que algunos pretende perpetrarle a Sevilla. Y para que a éstos la jugada no les salga gratis.